| Amanecer
Esta melancolía se alimenta
de la tarde que muere.
No hay motivos para la euforia,
las penas van abrazando a las sombras y mis pensamientos caen abatidos
ante el recuerdo de historias tristes,
de alegrías ausentes.
Nunca imaginé que mis atardeceres tenían un romance con el abismo.
Poema nº 424
Autor: Gustavo Monti
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