| Soñé que ya no eras mi amiga.
Anoche te he soñado y no precisamente como amiga, te he soñado como amante, soñé que pasábamos momentos muy felices con caricias excitantes, con instantes eróticos, buscando ansiosos tu humedad y la mía, provocándote órganos interminables, y entre gemido y gemido escuchaba de tus labios muchos ¡Te Amo!, sueño que se me hace tarde para salir corriendo a buscarte, y no sé por qué motivo ya no te sueño como amiga, pero te sueño como amante, y sueño que somos felices, y que nuestro amor, es lo más importante, y que no tengo el temor de que alguien este contigo, ni de que sea a otro al que tu ames, y no ciento celos de nadie, porque no existen motivos, porque lo que yo te ofrezco, nadie podrá darte, y aparecen mil caminos para ir juntos pase lo que pase, porque no es solo cariño lo que siento, la verdad es que te amo más que nadie, y que hacemos el amor en las noches, en la mañana o en la tarde, y día a día me demuestras amor con muchos bellos detalles, y los dos inventamos mil historias, o cuentos, buscando el mejor pretexto para estar juntos en las tardes, y tu hasta inventas cocteles, o eventos especiales, tan solo para venir animarme, y estoy seguro que en esos sueños, estas solo para amarme, y yo siempre dispuesto para gozar al acariciarte, y escucho de tu boca que no necesitas permiso, ni tienes que justificarte para venir a buscarme, que solo quieres que te comprenda, y que te ame, sin reclamarte, que no quieres compromisos, que solo quieres que te ame, que mis caricias te vuelvan loca de amor, de pasión, que invente nuevas caricias, para que estés conmigo hasta bien tarde, sin importarte nada ni nadie, haciendo el amor en todos lados, en el suelo, en la cocina, en el baño o en la cama, y es tanta la emoción que terminas gritando ¡Te Amo!... justo cuando tienes un orgasmo, y tengo muchos sueños como este, donde compartimos nuestros cuerpos, los sentimientos más lujuriosos que se confunden con los puritanos, y nos decimos palabras apasionadas, exaltando los sentidos, y te pido que no dejes decirme, lo mucho que me has querido, lo mucho que me amas, lo que quieres , lo que esperas, y que cada frase nos enloquezca sin sentirnos contrariados, y me enamoro de ti mil veces, y te extraño cuando no me acompañas, como te admiro y te deseo, y me ciento en el cielo, cuando escucho o veo tus labios, y escucho los ¡te quiero!... cuando me cuentas de tus sueños, tus anhelos, tus pensamientos , tus esperanzas, y juntos olvidamos al mundo, porque solo a nosotros nos escuchamos, si estas lejos; a mi lado te siento, o te recuerdo, pero es tanta mi ilusión que parece que te estoy tocando.
Poema nº 469
Autor: Miguel Velez
Lecturas: 444
|